
miércoles, 20 de agosto de 2008
Sueño de una noche de verano.

sábado, 12 de julio de 2008
Época universitaria.
domingo, 29 de junio de 2008
Niñas de Afganistán.
Hoy dejará de ser mi voz a través de mis palabras la que por un rato os haga escapar de vuestra rutina. Para los que no hayan tenido oportunidad de leer XLSemanal, pienso que el reportaje hoy publicado es digno de mención."No es tarea fácil poner palabras a unas imágenes como éstas. La mayor dificultad no estriba en la innegable belleza del documento fotográfico o en su altísima calidad artística; lo difícil para mí es añadir algo no dicho ya por esas miradas solemnes y tristes, repetidas en cada fotograma.
Cuando están posando para el fotógrafo con sus mejores galas, las niñas saben que se acaba el tiempo en que sus ojos estarán a la vista de todos. Y miran sin esconderse, sin pudor, sin miedo. Miran de frente, fijamente, como si se les escapara el tiempo. Capturan con sus ojos los ojos del otro, en una especie de reto que no podrán repetir muchas veces más.
Quizá el fotógrafo no pensaba en lo que nosotros perderemos cuando esas miradas claras y libres sean tapadas por la tela opresora. Quizá pensó sólo en denunciar lo que les pasará a esas niñas cuando cumplan los catorce años. Quizá quería mostrarnos lo que ya no podremos ver cuando el velo caiga sobre ellas.
Supongo que esas niñas ríen abiertamente cuando juegan entre ellas, cuando no tienen que tapar su pelo ante un extraño. Cubrir el pelo es el primer paso para privarlas de su plena personalidad. La más pequeña deja ver su cabello revuelto y claro cuando nos mira seria, como si fuera consciente de estar haciendo algo irrepetible. La han vestido con su traje más colorido y le han colocado abalorios de cuentas alrededor del cuello; ella acompaña el vestido de domingo con un gesto que parece incompatible con su edad. Apenas ha dejado de ser un bebé; pero posa con la dignidad propia de un adulto. Hay un detalle que nos recuerda el inevitable contexto en el que se realiza el reportaje: un pie descansa descalzo sobre el hollín del suelo. Eso –también–marca la diferencia con cualquier posado de cualquiera de nuestros niños. No hay cerca una madre, una hermana, una abuela solícita que pida al fotógrafo que espere mientras arregla la composición. Parece todo tan cuidado que uno se pregunta por qué dejaron ese pie descalzo, contrastando con la ropa y el collar buscados ex profeso para la fotografía del hombre extranjero que llegó de lejos. ¿Será que no había otra sandalia? ¿O será que es tan normal que nadie se molesta en ocultarlo? A la niña tampoco parece importarle ese detalle; al fin y al cabo andar descalza parece ser lo cotidiano... La miro y recuerdo a mis hijos cuando eran pequeños. Tiene los puñitos cerrados. Dicen que los niños cierran los puños cuando duermen para sentirse más seguros. Quizá en ella sea un gesto instintivo, como de no saber qué hacer con las manos. O quizá, sin saberlo, cierra los puños para retrasar el momento en el que se le escapen los sueños.
El grito por liberar a las mujeres de Afganistán del burka es un grito por nuestra propia libertad, por nuestra propia dignidad. Nos perderemos el respeto a nosotros mismos si una vez más, en el mismo momento en que el horror deje de entrarnos por la retina, olvidamos el drama de esas mujeres cuya existencia es negada, cuyos cuerpos son sometidos, lapidados, escondidos de la mirada y del respeto de los seres humanos. El burka es la segunda cárcel que soportan las mujeres que viven en Afganistán; la segunda cárcel que se suma a la que tienen que soportar todos sus conciudadanos por vivir en un país que se desangra en las guerras encadenadas, que no encuentra un espacio para la convivencia y para la democracia.
El burka es el símbolo de la negación de su condición de seres humanos. Tapan a las mujeres para negarles el más elemental de sus derechos: ser iguales que los hombres con los que conviven. Los hombres en Afganistán disfrutan de pocos derechos de ciudadanía; pero se reconocen como iguales por las calles. Sin embargo, a las mujeres se les hace saber que ellas no son iguales, que ellas no existen. Y para negar su existencia, nada mejor que taparlas, que someterlas a la deshumanización, que obligarlas a esconderse de la vista de los demás, que encerrarlas en una cárcel indigna, que para más humillación han de cerrar ellas mismas cada día. Es la humillación y el sometimiento; es la privación de todos sus derechos. Es la crueldad añadida por la que los hombres obligan a que sean ellas mismas, ya esclavas, quienes enseñen a sus hijas cuál es su destino.
Estas niñas son nuestros ojos. Si se los tapan, nos los tapan; si las mutilan, mutilan nuestra libertad. Sólo el día que nuestros ojos puedan volver a reflejarse en los suyos nos habremos hecho acreedores de nuestro título de seres humanos. Mientras tanto, su oscuridad es nuestra vergüenza."
jueves, 26 de junio de 2008
Flowerbomb.
Un fin de semana perfecto con una gran aficionada a las compras en la capital europea de la moda, París. La idea, como las mejores ideas, surgió una noche en un pub con encanto en las calles más antiguas de Valencia. Nunca habíamos salido de viaje juntas, de hecho, éramos amigas desde bien pequeñas pero por cosas de la vida habíamos perdido gran parte del contacto que debe tener una amistad... Y sin pensarlo demasiado, un low cost nos arrancó de un cálido otoño mediterráneo para obligarnos ya en Charles de Gaulle a colocarnos encima capas y capas de ropa. Las lluvias y los escasos 10 grados nos decían que estábamos en Francia.domingo, 22 de junio de 2008
Sex and the City.
miércoles, 4 de junio de 2008
Colores.
Un despertar en primavera... los primeros rayos de una luz suave que nos llama al desayuno con el Sol como testigo.
En mis mejores paisajes siempre hay una estrella repetida, me da calor, me da luz, energía... me enamora con cada destello, con cada sonrisa.
Por fin me di cuenta que esa estrella no está a años luz en algún lugar del universo. Todo lo contrario. Cada día enamora una parte de mi distinta, con sus caricias... con sus sonrisas...
sábado, 31 de mayo de 2008
¡No apuntes, dispara!
Originalidad, nuevos enfoques, colores que se reinventan, convertir en único un paisaje como si sólo nuestros ojos pudieran captar su belleza, estas y muchas más son algunas de las características de la lomografía, una técnica fotográfica dispuesta a revolucionar el ya de por sí cambiante mundo de la imagen. A través de un particular objetivo, de una distancia focal de 32 mm, las cámaras lomográficas son capaces de reproducir un gran angular medio, característica especial que convierte a las lomo en algo único.
Estrés, ajetreos diarios, esas prisas que conducen día a día a trabajar a contrarreloj, convierten los pequeños placeres de los que disfrutábamos no hace tanto tiempo en procesos automatizados. Lo tradicional da paso a lo moderno, lo digital inunda los quehaceres diarios dejando a un lado procesos y técnicas reservadas sólo a los más puristas.
Pero todavía hoy, en los inicios de un cambiante siglo XXI, carretes, tanques de revelado y máquinas analógicas siguen jugando un papel importante entre los amantes de la fotografía.
Técnicas como la lomografía permiten que lo analógico conviva con los avances más punteros, deleitando con sus singularidades y pequeñeces a esos que nos resistimos a asumir que sólo los más perfectos retoques convierten en perfecta cualquier imagen.
Y es que cuando los defectos técnicos dejan de ser detalle importante en el resultado final de cualquier trabajo, el desenfoque o los colores saturados transforman en perfecta esa foto sin pies ni cabeza.
La lomografía ha dejado de ser una técnica desconocida para muchos, para pasar a ser una manera casual y espontánea de recoger hasta el último rayo de luz de aquellos que eligen la cámara lomo como compañera de viajes.
Las lentes de una cámara lomo aman por encima de todo la luz del sol. Los vidrios multicapa con los que están formadas estas lentes saturan los colores de tal forma que las instantáneas captadas recogen una profundidad de campo insólita. Las largas exposiciones a baja luz con destellos luminosos en continuo movimiento permiten crear dibujos en la noche dignos del mejor retoque “made in photoshop”. Además, si apretamos el botón que viene en cualquier cámara lomo comúnmente conocido como “posición bull” crearemos verdaderas obras de arte, con formas de lo más abstractas y colores naturales.
Todos estos detalles justifican ya las peculiaridades de las que presume la lomografía, pero es en la manera de captar la imagen, cuando lo alternativo alcanza en este movimiento su punto álgido. Apuntando la cámara desde cualquier lado que no sea nuestro punto focal, conseguiremos las mejores imágenes lomo. La cabeza como trípode por ejemplo permitirá captar enfoques que se escapan a cualquier aparato fotográfico.
Una cámara con historia.
Esta nueva forma de captar a través del peculiar objetivo lomo todas las imágenes del día a día nace cuando, en 1982, el general ruso Igor Petrowitsch decide mejorar una pequeña cámara japonesa dotada de un extraño potencial y acompañada de curiosos accesorios. La mejora de la cámara oriental y la consiguiente producción de largas cantidades de mini-cámaras lomo, provoca que los juguetes comiencen a venderse por millones. Los comunistas, captan así los últimos suspiros de su ideología a través de las excelencias de esta recién nacida cámara.
Pero con la llegada masiva de tecnología asiática las Lomo Kompakt comienzan a perder popularidad y no es hasta 1991 cuando, un grupo de estudiantes de vacaciones en la República Checa decide comprar algunas de las olvidadas lomo para juguetear con tan extraños objetivos. Imágenes, luces, personas y animales se convierten en modelos para estos curiosos viajeros, que comienzan a congelar de una manera muy casual todo aquello que se les cruzaba por el camino.
El resultado: unas fotografías espontáneas que, una vez reveladas, consiguen sorprender a los autores de cientos y cientos de fotos hechas al azar. Y así, los seguidores de este nuevo tipo de fotografía fundan la Sociedad Lomográfica y el ya conocido grito lomo de “no pienses, dispara” comienza a escucharse cada vez con más fuerza.
La lomografía comienza a expandirse poco a poco por todo el mundo, pero no fue hasta 1994, cuando las Artes fijaron sus miradas en esta nueva técnica a través de las exposiciones organizadas simultáneamente en Nueva York y Moscú.
Estas peculiaridades propias de la lomografía no son entendidas por igual entre todos los amantes de la fotografía, y son muchos los que, preguntados al respecto, afirman estar ante un producto de marketing caído hace tiempo en desuso.
Polémicas a un lado, en un tiempo en el que todo está inventado, donde las últimas novedades destierran a marchas forzadas técnicas obsoletas, los detalles insignificantes pasan a ser para muchos eje central de la imagen. Quizá estemos ante un movimiento revolucionario que capta adeptos a marchas forzadas, en momentos en los que “paro, líquido y fijador” son sólo palabras utilizadas entre enamorados del blanco y negro.